Podran pasar los años enredando miles de hilos de sonido, entramados de música y colaboraciones bordadas, pero hay una banda que nunca se irá. Al menos no de mi. My morning jacket, entre tanto hilado, seguirá siendo una buena razón para envolverme de noche entre el cobijo de las sábanas, para responderme sin respuestas, sin querer o esperar jamás que amanezca. Y entonces imaginar esa sola cosa que veo cuando despierto, y luego guardar las horas bajo mi sonrisa, así hasta ver de nuevo las luces apagadas. Al fin, cada día, siempre, siempre.
Marvin Gaye
Sam Cooke